Memoria de Atlantis (poesia)
Parecemos haber nacido
en un tiempo incomprensible.
Época en que la frontera de de los siglos
enseñaban rebeliones.
Los dioses fueron músicos,
exigentes de culto,
donde el incienso y la marihuana invitaban
a inmolarse en aras de cualquier cosa.
El rock fue música sacra,
Moviendo las almas
hasta el éxtasis,
en el tabernáculo de la inercia,
de un cielo proclamado por ley.
Es decir: pertenecemos a un momento
en que las razas por alguna razón
alteran el destino,
y detienen el tiempo, - no para pensar-
sino para volar.
Nací en un lugar como la ciudad perdida de Magdalena,
con el corazón de gitano.
Atrapado por aires de éxodo.
Pero un día esa mi ciudad,
como nave peregrina partió al silencio
de los desterrados.
Ese lugar del que se habla,
pero se desconoce.
Solemos comunicarnos ahora
como a años luz de distancia.
Alguien suelta un recuerdo
en algún punto cósmico,
que da vueltas al planeta en la ionosfera.
Y los habitantes de esa que era mi ciudad,
se reúnen en torno al recuerdo como
en una antigua fogata,
que al crepitar de la memoria
hace saltar siluetas alargadas y tristes
de nuestros viejos fantasmas.

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