Juicio de
corazones
que juzgue a los jueces
que negociaron los juicios/
que haga de la justicia un sol resplandeciente/
y que cada agraviado
reciba el regalo de una paz inesperada
y agonizante.
Que transforme el sufrimiento en ríos de alegría,
álguien que junte la justicia a la ley
y borre la ley que fabricó justicia para los
poderosos.
Esperamos un tiempo de restitución perfecta
que desatará los más intrincados nudos
en medio de algarabía y lágrimas de júbilo.
La espera de un día grande continúa siempre,
en el que el juez será la ley misma
y el juicio tendrá por testigo
el corazón de cada quien.
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