Galatea, mujer de sueño (2001)
(a Ivonia)
No fuí yo el que te hizo.
El que dicen que te fue construyendo
hasta la forma de mirar.
El que pasó noches totales de encierro
Y de insomnio
golpeando el marfil
para que tus caderas encontraran
la simetría
y los angulos perfectos.
¡Oh Galatea, ingeniera del amor!
Jamás pude ser yo Pigmalión
tu constructor!
-Cuanta mítica equivocación-
Fuiste Tú, mujer maravillosa
mi forjadora,
que a punto de llanto y súplica,
me enseñaste la aritmética sencilla
de la ternura.
Y con ese lento tejer,
entre tus manos fuiste moldeándome,
deshaciendo como cortinas de brisa
la niebla guerrera de mi alma.
Inentendidos aseveran que Afrodita
puso el rubor en tus mejillas,
pero las puso en las mias!
Y fueron tus manos revolviendo
lentamente los duros trocitos
de un corazon de obsidiana,
han puesto en su lugar,
la esperanza.
Que ni afrodita ni el Olimpo completo
Ni nadie jamas pudo darme.

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